En yoga existen varias posturas recomendadas para la práctica de  la meditación, entre ellas encontramos la postura fácil o Sukhasana, ideal para cuando comenzamos a recorrer el maravilloso camino del autoconocimiento.

Para tomar la postura nos sentamos con las piernas cruzadas, la espalda bien recta, cabeza alineada, ojos cerrados, hombros relajados, pelvis hacia delante.

Por último colocamos las manos sobre las rodillas con las palmas hacia arriba .

Es muy importante sentirnos cómodos al tomar el asana (postura) para una mayor concentración.

Centramos la mente en la respiración, haciendo inhalaciones profundas y exhalaciones bien largas y silenciosas que nos ayudan a aquietar los pensamientos.

Podemos durante nuestras primeras prácticas mantener la atención solo en la respiración; más adelante podemos centrar la mente en la repetición de un mantra u oración, como el “OM” o el “Yo Soy”.

Entre los beneficios que nos brinda esta postura podemos destacar a nivel físico el fortalecimiento de los músculos de la espalda, la flexibilización de las articulaciones de rodillas y caderas, el aumento de la capacidad respiratoria; a nivel mental nos induce a la interiorización.

Para terminar el ejercicio recordamos ir activando la conciencia del cuerpo con movimientos lentos y suaves.

Buena práctica!!!!

Namasté.